miércoles, 14 de agosto de 2013

Video-guías: ¿el futuro de las visitas al patrimonio?

Pasar una semana en Florencia es impresionante para cualquiera que haya estudiado el arte que esconde -o muestra desvergonzada- la ciudad. Sin embargo, este tipo de viajes se vuelven doblemente atractivos para los que estamos interesados en los mecanismos de difusión del patrimonio, en las vías que permitirán hacer llegar nuestro pasado a todo el mundo, en los engranajes de su socialización. Es entonces cuando no sólo se vuelve imprescindible disfrutar del arte y la historia sino también aprender de todas las herramientas que son usadas para exponerlo al público

Seguro que todos habéis tenido la oportunidad de soportar en vuestras manos una de esas rancias audio-guías: mamotretos negros de considerable peso, terrible calidad acústica, discurso predictivo y adormecedor. Una idea que empezaba con buenas intenciones y se acababa convirtiendo en una condena para todos aquellos turistas que querían disfrutar de las obras que tenían delante. Las audioguías se basaban en la lectura mecánica de un panel informativo imaginario -o no- que, en muchas ocasiones, dejaba indiferente al turista de turno. Con el paso del tiempo se convirtieron en el reflejo monótono e insoportable de aquello que parecía ser el patrimonio y las visitas culturales, perdiendo todo lo que pudieran tener de enriquecedor. 

Con visible entusiasmo creo que esto puede estar cambiando. Desde el año pasado se está imponiendo en los distintos monumentos florentinos una forma de visitar el patrimonio que parece encauzar de nuevo en el camino adecuado este tipo de tecnología: las video guías

¿Cuales son los puntos fuertes de este tipo de herramientas de difusión? ¿Por qué no acaban siendo tan terriblemente pesadas como las audio-guías? 
  • Se trata de tablets de calidad media-alta que permiten un manejo táctil muy intuitivo y una calidad visual muy alta. En la basílica de S. Lorenzo de Florencia, por ejemplo, se usan tablets Samsung muy ligeras y cómodas, adecuadas para ir visitando el complejo mientras se observan los vídeos deseados.
  • La información audiovisual permite hacer referencias a personajes, hechos históricos, artistas u obras de arte de forma mucho más cercana y explicar las relaciones entre conceptos de forma no sólo textual sino gráfica. De esta forma, por ejemplo, se sorprende al visitante mostrando antecedentes de ciertas obras artisticas de una forma imposible mediante las audioguías.
  • El uso de técnicas de patrimonio virtual y las reconstrucciones en 3D constituye uno de los puntos fuertes en estas aplicaciones: gracias a ellos se indica claramente el recorrido recomendado o se muestran recreaciones de las distintas fases de un edificio u obra de arte. Las posibilidades son infinitas y la capacidad didáctica que aportan a estas herramientas es grandísima. De nuevo, la sorpresa visual juega a nuestro favor. 

Hay quien se podría lamentar de que esto conseguirá que dejemos de mirar al patrimonio "real" y pasemos a observarlo todo a través de nuestras pantallas táctiles, dentro de un mundo "virtual" que nos aleje del verdadero arte. No creo que esto sea así: al contrario, se consigue fomentar un aprecio por los restos de nuestro pasado al mostrar que, detrás de ellos, hay mucho más. El patrimonio material se carga de contenido inmaterial que lo enriquece.

Estas son solo algunas de las ventajas de las video-guías. En Florencia ya están en uso, al menos, en la basílica de S. Lorenzo, en el Palazzo Vecchio y en la Capilla Brancacci. Desconozco si este tipo de herramientas se están ya aplicando ya en otras ciudades italianas e incluso en otros países, pero creo que todavía tienen una difusión muy puntual. 

Se trata, sin embargo, de una iniciativa muy positiva tanto para el visitante, que va a disfrutar como nunca del patrimonio, como para las administraciones, que sin duda verán aumentadas las visitas a sus monumentos y el alquiler de estas video-guías. He podido comprobar que son muy apreciadas por todos aquellos que las usan: van a buscarlas en el resto de monumentos que visiten y se sentirán algo vacíos si se ven obligados a realizar la visita a un resto patrimonial sin una de ellas. 

Además, otra de las posibilidades que en ocasiones se ofrece es la de descargar la aplicación a nuestras propias tablets o smartphones a un precio inferior al que deberíamos alquilar la video-guía, lo que proporciona mayor accesibilidad del público a los contenidos de la misma. Otra opción, para aquellos lugares que carezcan de capital para establecer un sistema de alquiler de tablets, es llevar a cabo una aplicación de este tipo que se obtenga, únicamente, mediante descarga a dispositivos móviles particulares, una suerte de video-guía virtual. Sin embargo, debemos tener en cuenta que en este caso una amplia mayoría de los visitantes no van a hacer uso de ella, a menos que nuestra tarea de promoción de la misma sea muy exhaustiva. 

Las posibilidades son impresionantes y, como digo, creo que es una de las iniciativas más importantes de los últimos años en cuanto a la socialización del patrimonio. Espero que, poco a poco, se vaya también extendiendo su uso por nuestro país, que patrimonio no nos falta. 

A continuación, os dejo unos vídeos en los que se presentan las video-guías del Palazzo Vecchio y de la Capilla Brancazzi: