domingo, 16 de febrero de 2014

Acercándonos al pasado. La reconstrucción virtual de la Abadía de Cluny III

Seguimos preparando nuestro curso online de Blender para la reconstrucción del patrimonio y es indudable que la arquitectura centra en la mayoría de los casos el objetio de una reconstrucción virtual en 3D. Pese a que las posibilidades de una reconstrucción -ya sea 2D o 3D- siempre han sido muchas, en los últimos años éstas se potencian exponencialmente por varios motivos: 1) la progresiva digitalización de la sociedad y sus medios de comunicación, en especial el auge de Internet y los smartphone; 2) la fuerte evolución de la tecnología de captura de datos tridimensionales, en especial de las técnicas de escaneado 3D y fotogrametría digital.; 3) el aumento de la potencia de los equipos informáticos caseros, lo que permite la democratización de potentes software que permiten trabajar de forma cómoda con información tridimensional. Todo esto hace que las reconstrucciones virtuales no sólo sean cada vez más precisas sino también más atractivas y, probablemente, más cercanas a la realidad visual del pasado. 

Como comentamos, la arquitectura es probablemente uno de los campos de la arqueología y la historia del arte en los que más importancia tienen las reconstrucciones virtuales. Un ejemplo magnífico de ello es el trabajo realizado con la Abadía de Cluny III, destruida durante la Revolución Francesa y de la que sólo se conserva en pie el 8%. 


Aquí podéis leer un interesante artículo sobre esta intervención de arqueología virtual: http://www.int-arch-photogramm-remote-sens-spatial-inf-sci.net/XXXVIII-5-W16/31/2011/isprsarchives-XXXVIII-5-W16-31-2011.pdf 

La historia del yacimiento, su significado y, en definitiva, su memoria, es recuperada -en especial de cara al gran público- gracias a la virtualización. El patrimonio cobra así nuevos rostros y nuevas vidas, siempre hipotéticas, que nos hacen recuperar parte de nuestro pasado perdido. Por eso los trabajos de virtualización van mucho más allá de una simple imagen bonita o un vídeo espectacular: experimentan en el triángulo que queda la entre la tecnología, el patrimonio y las personas para fomentar un conocimiento más preciso y real de nuestro pasado y, por lo tanto, de nosotros mismos.



El ejemplo de la virtualización de Cluny nos ayuda a entender muchas de las posibilidades que tiene el uso de reconstrucciones 3D en nuestros proyectos arqueológicos: documentación precisa de las piezas existentes; reconstrucción fiel a la realidad a partir de ellas; creación de "hipótesis gráficas" sobre el estado de un edificio en un momento del pasado; inmersión 3D gracias a motores de juego que permiten una mayor interacción con el monumento; difusión de la Historia y su importancia gracias a una mayor vistosidad; socialiazción del patrimonio perdido al crear discursos en torno al mismo; didáctica para la conservación de nuestro pasado;  etc.

Aplicaciones de Realidad Aumentada (izquierda) y de inmersión real en un entorno 3D (derecha) de Cluny III.

No consiste en plantear aquí una batalla entre infografías 2D o infografías 3D sino mostrar el gran abanico de posibilidades que tiene el disponer de un modelo tridimensional por una razón muy sencilla: la adaptabilidad del mismo. Los modelos tridimensionales se almacenan "en bruto" en un ordenador y con ellos se pueden generar multitud de aplicaciones: imágenes, vídeos, visitas virtuales, videojuegos, aplicaciones de inmersión 3D, aplicaciones de realidad aumentada, etc. Es más, el modelo 3D se convierte en información arqueológica en sí misma, en hipótesis histórica trazada mediante polígonos, que es siempre revisable y está abierta a modificaciones, algo más complejo de realizar en una imagen bidimensional.

La clave, como siempre digo, está en encontrar el equilibrio en el uso de la tecnología para que ésta cumpla su objetivo: hacer llegar a más gente, de forma más rigurosa y atractiva, el significado de nuestro pasado.